Llegué a Israel el 30
de agosto de 2011.
Después de años
posponiendo la decisión de venir, y casi en el límite de edad para poder hacer
los planes de MASA, aquí estoy, en Tel Aviv y ya cerca de la vuelta a Uruguay.
Desde los primeros días
de setiembre me instalé en el cuarto 11, ubicado en el tercer piso del edificio
posterior de Beit Leni. El apartamento lo compartimos con Mark (22, Sao Paulo)
y Luiz (24, Porto Alegre), ellos también están acá haciendo sus planes y
proyectos, compartimos la cocina y el baño, limpiamos cuando podemos y tratamos
de convivir de la mejor manera.
Hice dos meses de ulpánen Gordon, una experiencia completa: volver a sentarme en un banco de liceo,
cuaderno, lapicera y recreos, compartir el salón con gente de distintas y
lejanas partes del mundo, aprender una vez más el idioma que había aprendido en
la escuela.
En esos días comencé mi
pasantía en la revista Piedra Libre, revista de distribución gratuita para la
comunidad latinoamericana que vive aquí en Israel. El idioma resultó ser, en
muchos casos, una barrera para poder acercarme a otros de medios de
comunicación como radio o televisión, así que entendí como una buena
posibilidad de escribir y estar dentro de la revista. La oficina de la revista
es en Kfar Saba y voy una o dos veces por semana; escribo artículos
de opinión, hago entrevistas y reportajes, colaboro en el mantenimiento de
la página web, etc. Para mi ha sido una buena experiencia tener libertad para
hacer cosas que me interesaban y poder ayudar en la elaboración de contenidos.
También trabajé durante
estos meses en el Instituto Cervantes, centro cultural y educativo dedicado a
la enseñanza y difusión del idioma español. Esto me ha permitido tener algún
ingreso, aprovechando también que el Cervantes esta en Kikar Dizengoff, a pocas
cuadras de mi casa.
Los paseos y
actividades completan la experiencia Lej Lejá, algunos más atractivos o
interesantes que otros pero muy variados y numerosos.
Más allá de estas descripciones
que mejor redactadas podrían estar en un folleto del plan, la experiencia en
Israel se hace día a día, momento a momento. Esta ha sido una chance de estar
en el centro de Israel, con beneficios y ventajas, libre de algunas
responsabilidades y amparado por un plan y un equipo de gente que está en
contacto permanente.
Sin duda una de las
razones que más me atrajo a este lugar es la gran cantidad de personas que aquí
tengo: amigos, familia, familias de amigos, amigos de mi familia, todos han
sido el principal motor de mi experiencia. Es que por más buenas experiencias
que se nos presenten, lo principal es poder compartirlas con gente querida y
que lo quiere a uno.
En eso Israel es un
país gigante, en hacerte sentir en casa, en tratarte con cercanía, en
hospedarte.
Conocí otros tantos
lugares de este país que no había estado (esta ya es la 4ta vez que vengo),
pude viajar a Europa y aprovechar las promociones que tanto se usan por
acá! pude disfrutar a mis amigos y familia, deleitarme con sabores y aromas que
no se sienten en otros lugares del mundo, sentirme que estoy como en las calles
del barrio, de la infancia, de esas que se conocen sin haberlas caminado.
Vuelvo a Uruguay,
extrañando desde ya las pequeñas rutinas que uno fue incorporando, las compras
en el shuk, la tranquilidad del Gan Meir, la taielet y sus atardeceres, las
vueltas en bicicleta, los recorridos de ómnibus aprendidos tras equivocarme no
sé cuantas veces, algún vecino o comerciante del barrio al que ya se le
reconoce la cara; añorando el sentirme con tanta libertad y despreocupaciones.
Me despido el próximo 4
de marzo, día que regreso a esa vida en pausa que puse hace 6 meses. De ahí en
más no tengo claro que va a ser de mi vida, mi futuro, dónde seguiré mis días;
obviamente que Israel va seguir estando presente en mis pensamientos y corazón,
y por qué no, algún día yo vuelva a estar presente acá
Nos vemos cuando nos vemos!
Quique Horowitz, 30 años
No hay comentarios.:
Publicar un comentario