Mi nombre Johanna Szwarc, tengo 24 años, soy argentina,
y estoy estudiando la carrera de Sociología. Tome la decisión de tener una experiencia en Israel para
incrementar mi práctica laboral.
Cuando decidí hacer este viaje, solo estaba en mi cabeza como prioridad y único objetivo poder trabajar en algo relacionado a lo mío, y en especifico relacionarme
con una de las temáticas que hoy
en día causa mayor impacto en
Israel, refugiados africanos. Vine por
cinco meses, y tres de ellos los dedique
a hacer una pasantía en la ONG Assaf que brinda ayuda a los inmigrantes
africanos considerados cuyo status en Israel es el de refugiados.
La pasantía me encanta y el grupo
de voluntarios y la gente que trabaja ahí es muy amena,
siempre me sentí muy cómoda, pese a las barreras del idioma, ya que en su
mayoría del tiempo nos comunicamos en
hebreo. Es una experiencia muy fuerte
y aprendí mucho sobre la situación de los refugiados en
Israel y en todo el mundo. Lo más
importante es que me permitió conocer las dos caras de Israel y, como mencione anteriormente, una de las mayores problemáticas que enfrenta hoy en día
el país.
El todo es
más que la suma de sus partes, la vida diaria en Israel, el día a día, la gente, los compañeros del
programa, las actividades, y paseos, hicieron
de esto, un todo increíble. Efectivamente mis vivencias en Israel fueron
lo que completó esta experiencia maravillosa que está llegando a su fin.
Nada hubiera significado este viaje,
tanto como lo que es ahora, si no hubiera contado con toda la parte de la vida cotidiana, de ser una “telavivit”
y vivir en un edificio con gente de todo
el mundo en mi misma situación.
“No
soy Ola jadasha, no soy turista, no vine
por Taglit”. Frases que me canse de repetir por las callecitas de Tel Aviv. Soy una joven judía que vino a
instalarse por varios meses en Israel,
para apreciar y zambullirse en la
“Javaia Israelit”, sin duda una vivencia única e inolvidable.
Johanna Szwarc, 24 años
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