jueves, 22 de marzo de 2012

Pasantía en ARDC


Vine a Israel con la idea de hacer un Master. Yo quería estudiar Derechos Humanos pero esa carrera como tal no existe en Israel, por lo que aplique para un Master en Resolución de Conflictos.

Poco tiempo antes de mi vuelo hacia Tel Aviv, me arrepentí y decidí hacer un programa. Elegí Lej Leja porque era el programa mas flexible y el mas independiente.
Empecé mi pasantía en ARDC – African Refugee Develompent Center – y empecé como voluntaria trabajando en dos de los proyectos que tiene la Organización, al poco tiempo me ascendieron a Coordinadora de RSD (Refugee Status Determination).

Básicamente el trabajo que hago es de asistencia legal a refugiados de cualquier lugar de África, si bien también hemos tenido clientes americanos, europeos y asiáticos.
En ARDC todos somos voluntarios, estemos en Israel con un programa, seamos residentes o estemos haciendo una pasantía para terminar la carrera, lo que hace que el ambiente de trabajo sea muy ameno y flexible. Todos los que estamos ahí, estamos porque QUEREMOS y eso hace una diferencia enorme a la hora de construir una modalidad de trabajo.

Además de brindar asistencia legal, la Organización tiene un shelter para asistir a las personas mas vulnerables en donde residen por tiempo limitado, mujeres y niños y un departamento educativo en el que se dictan todas las tardes, clases de Hebreo o Ingles. Todos los Proyectos de ARDC funcionan gracias al trabajo voluntario de gente de distintos países.

Dadas las dificultades que enfrentan los refugiados en este país, el trabajo de esta ONG como el de muchas otras, es absolutamente necesario. Por otro lado, el trabajo requiere que se aprenda acerca de las realidades de otros lugares, acerca de políticas de asilo locales y acerca de las reglamentaciones de Leyes Internacionales. La gratificación es mucho mas grande que la de incluir un buen trabajo en el curriculum, uno llega a conocer a los clientes cuando se encuentran en una situación difícil y delicada y la satisfacción de poder ayudarlos y el agradecimiento que brindan es indescriptible.

Israel es un país lleno de contradicciones y mi experiencia acá me hizo replantearme un sinfín de cuestiones. He aprendido muchísimo tanto en lo referente a mi área como de mi misma y a pesar de que ya llevo 5 meses acá, todavía me sigo sorprendiendo.
Lucila Arditi, 25 años 

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